Barcelona
C/ Consell de Cent nº 357-359, 1ºB — C.P. 08007
4 oficinas consulares en España
Si eres ciudadano de Chile y vives en España, tienes 4 oficinas a las que acudir: Barcelona, Madrid, Málaga y Valencia. La que te toca depende de dónde residas, no de cuál te quede más cerca.
C/ Consell de Cent nº 357-359, 1ºB — C.P. 08007
C/ Rafael Calvo, 18, 5º — C.P. 28010
Ver horario y cita previaC/ José Denis Belgrano, 19, 1º, 29008 Málaga
Ver horario y cita previaAvda. Marqués de Calvo Sotelo 4, 5º — C.P. 46002
Ver horario y cita previaCada oficina tiene asignado un grupo de provincias, lo que se llama demarcación consular. Perteneces a la de tu lugar de residencia o empadronamiento, aunque otra sede esté más cerca o tenga citas libres antes.
Acudir a una oficina fuera de tu demarcación es la causa más habitual de viaje en balde: en la mayoría de los casos no pueden tramitar tu expediente y te derivan a la que te toca.
De estas 4 oficinas, 2 son de carrera y 2 son honorarias. La diferencia importa: los consulados honorarios suelen orientar, legalizar firmas y asistir en emergencias, pero en muchos casos no expiden pasaportes ni documentos de identidad.
Antes de reservar hora en uno honorario, pregunta si tu trámite concreto se resuelve ahí. De lo contrario acabarás en el consulado de carrera de todas formas, con un viaje de más.
Cada oficina de Chile en España gestiona sus citas por su cuenta: unas por internet, otras por teléfono o correo. En la ficha de cada sede indicamos qué sistema utiliza.
Sea cual sea el canal, pedir cita no cuesta dinero, aunque el trámite en sí pueda tener tasa.
Un cambio de dirección puede costarte el día entero si vienes de otra provincia. Llama antes de salir de casa y comprueba que tu trámite se atiende ese día.
La demarcación consular manda sobre la distancia. Aquí explicamos cómo funciona y qué comprobar antes de reservar cita.
Pasaporte, registro civil, poderes, certificados y visados, y también lo que ningún consulado puede hacer por ti.
El NIE lo da España y el pasaporte tu consulado. Confundirlos es la causa más habitual de viaje en balde.